Luz antiniebla: funciones y reglas

Luz antiniebla: funciones y reglas

El clima condiciona en gran medida cómo debemos y podemos circular con nuestros vehículos. La razón por la que existe la luz antiniebla es la de circular con condiciones meteorológicas adversas o en situaciones en las que hay una escasa visibilidad.

Estas situaciones pueden estar provocadas porque se haya levantado mucha niebla, porque llueva o nieve con intensidad o porque nos encontremos en otro tipo de situación adversa, como en medio de una nube de polvo o humo, que pueda limitar nuestro campo de visión de manera significativa.

La visibilidad se ve comprometida en todos estos casos, poniendo en gran riesgo nuestra seguridad y la de nuestros acompañantes. Por ello, es necesario disponer de unas luces que solucionen estas situaciones. ¡Aprenda a sacarle el máximo partido a las luces antiniebla de su coche con este artículo!

Qué son las luces antiniebla del coche

Qué son las luces antiniebla del coche

Los coches actuales disponen de una gran cantidad de elementos lumínicos: encontramos luces de circulación diurna, luces de freno, intermitentes, luces de posición y también los faros antiniebla. Como se ha anticipado, la misión de estos últimos es la de mejorar la visibilidad en situaciones complicadas.

Cuando nos vemos envueltos en una situación de baja luminosidad, por las condiciones meteorológicas u otras causas, y en caso de que consideremos que las demás luces del coche no son suficientes, es necesario usar los antiniebla para ver mejor o para que los otros conductores nos vean con claridad.

La tecnología de las luces del coche ha mejorado mucho con el paso de los años, se ha pasado de las luces halógenas a la tecnología LED y también se han hecho obligatorias las luces de circulación diurna. Actualmente, los antiniebla son obligatorios para la parte trasera, pero no para la delantera.

Además, debemos saber que el uso de los faros antiniebla delanteros y traseros es diferente, esto es, se deben utilizar en distintas situaciones. La ley establece unas recomendaciones de uso que también conviene recordar. A continuación, veamos cuándo y en qué situaciones en concreto deben utilizarse.

Cuándo utilizar las luces antiniebla

Cuándo utilizar las luces antiniebla

¿Cuál es la luz antiniebla obligatoria? Según el artículo 106 del Reglamento General de Circulación, es obligatorio el uso de las luces antiniebla traseras cuando el nivel de visibilidad sea insuficiente, determinado por la intensidad del fenómeno meteorológico que nos afecta:

  • Lluvia. Con lluvia intensa, se deben encender obligatoriamente los antiniebla traseros.
  • Niebla. Cuando la niebla sea espesa, igualmente, deben encenderse estas luces traseras.
  • Nieve. Si la nieve es intensa, se procede a encender las luces antiniebla traseras.
  • Humo y polvo. De igual manera, es obligatorio si nos encontramos en una nube de polvo o humo denso que limite la visibilidad.

Así, deben utilizarse en estas situaciones y también cuando no podamos ver bien las luces de los coches que circulan delante de nosotros. Este es también un buen indicador de que la visibilidad es insuficiente y de que también nosotros debemos hacernos visibles por la parte trasera para los otros conductores.

En el caso de las luces antiniebla delanteras, no todos los coches las llevan. De hecho, es una característica propia de niveles de acabado superiores o de modelos caros. El mismo artículo 106 dice que se usarán siempre que estén disponibles y cuando haya nieve, polvo, humo, niebla o lluvia intensa.

Cuándo no utilizar los faros antiniebla

Recordamos que las luces de este tipo instaladas en la parte trasera de coche tienen una intensidad considerable y que solo deben utilizarse cuando sea necesario y esté indicado, para no molestar a los demás conductores. Según el reglamento, no deben utilizarse los faros de coches antiniebla:

  • Lluvia. Se dice expresamente que no deben utilizarse los faros antinieblas cuando llueva ligeramente, para no provocar problemas de visibilidad a los demás usuarios.
  • Condiciones normales, sin lluvia y con buena visibilidad. Si las condiciones no justifican su uso porque la visibilidad es adecuada, no deben encenderse para evitar deslumbrar a los otros conductores.

Se recoge una excepción a cuándo no utilizar los faros antiniebla. Aunque las condiciones llueva ligeramente o la visibilidad sea buena, está permitido su uso en carretera estrechas de anchura inferior a 6 metros y medio y con muchas curvas seguidas. El tramo de curvas en cuestión debe estar señalizado.

Puesto que son elementos de los que depende directamente la seguridad vial, igual de importantes que el cómo regular los faros del coche, un uso indebido de las luces, por exceso o por defecto, está sancionado con multas de hasta 200€. Esto también es aplicable a los faros antiniebla del coche.

Cómo usar las luces antiniebla del coche

La acción de encendido y apagado de estos elementos de iluminación también ha de responder a una lógica. Puesto que tienen gran intensidad y pueden ser muy molestos para los otros conductores, deberíamos adoptar ciertas medidas preventivas para utilizarlos de manera correcta:

  1. Prestar atención a las condiciones del tiempo en cada momento. Puede ocurrir que la situación meteorológica haya mejorado y que pasemos por alto apagarlas. Conforme mejore la visibilidad, debemos actuar de inmediato. Si los coches que circulan delante nuestro nos molestan con sus luces antiniebla traseras, es un buen indicador de que ya no son necesarias.
  2. No perder de vista el panel de instrumentos. Ya que cuentan con el testigo correspondiente, conviene permanecer atento a que están apagadas cuando no sean necesarias, así evitaremos ir circulando con ellas activadas sin darnos cuenta con el riesgo de deslumbramiento que supone.
    Panel de instrumentos: luz antiniebla
  3. Utilizar las antiniebla con las luces de corto alcance. Debemos evitar siempre utilizar las luces largas con niebla, ya que no sirven para mejorar nuestra visibilidad pero si para aumentar el deslumbramiento, por el propio efecto de reflexión, el denominado efecto espejo, de esta luz al atravesar las gotas de agua.

Con estas indicaciones, circularemos más seguros y no tendremos problemas de ningún tipo por cometer una infracción de las normas de circulación vigentes. Para finalizar, recuerde revisar las luces del coche en un taller cada 50.000 km o cada dos años: su intensidad, limpieza, alineación y altura.

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